Siempre me ha llamado la atención cómo, a lo largo de la historia de la literatura, la vida de la gente de mar (ya sean pescadores, transportistas o militares) parece ser una fuente inagotable de inspiración, como muestran obras como Moby Dick, El viejo y el mar, la serie de Aubrey-Maturin, etc. No me cabe duda de que dentro del imaginario colectivo está ese lobo de mar curtido en mil aventuras (o penurias), de pocas palabras y gesto torvo, que lleva a sus espaldas una vida marcada por la sal, las tabernas de puertos lejanos y las malas mujeres y que seguramente acaba sus días sacrificándose en un acto heroico y definitivo. ¿A qué se debe esa fascinación por un mundo del que, reconozcámoslo, en realidad no sabemos practicamente nada? ¿Perseguimos un simple deseo de aventuras o intentamos comprender una realidad que se nos escapa?
Kanikosen tiene poco de aventura entretenida. Los protagonistas de esta novela son los miembros de la tripulación de un pesquero, un extraño grupo formado por experimentados y alcoholizados lobos de mar, estudiantes que han de pagar una deuda al Estado y campesinos que ven en el trabajo en el barco la única manera de poder salir adelante y sacar a sus familias de la pobreza. Faenando en la costa de Kamchatka, al este de Rusia, y vigilados de cerca por barcos de la marina Imperial japonesa, la tripulación sufre interminables jornadas de trabajo, los castigos inhumanos del patrón y un sinfín de enfermedades causadas por la falta de higiene, el agotamiento y la paupérrima alimentación. A pesar del miedo a las represalias, poco a poco se extiende entre los agotados hombres el germen de la revolución e, inevitablemente, el motín estalla.
Considerado un clásico de la literatura japonesa y comparado con Las uvas de la ira, Kanikosen es también una obra escrita con la intención de defender los derechos del proletariado y de denunciar los abusos a los que estaba sometido. Por eso, no es de extrañar que su autor (colaborador con el movimiento sindical y el Partido Comunista, y secretario de la Asociación de Escritores Japoneses) fuera perseguido, encarcelado y torturado hasta la muerte, convirtiéndose así en un mártir del movimiento obrero japonés.
El interés que hace ochenta años despertó esta obra revivió en 2008, cuando la crisis financiera hizo que muchos jóvenes japoneses experimentaran un aumento de la presión y la precariedad en sus puestos de trabajo. Sintiéndose identificados con los marineros protagonistas de la novela, han conseguido que ocupe las listas de best-sellers del país nipón, lo que ya se conoce como el “Fenómeno Kanikosen”. Aunque hay grandes diferencias entre las condiciones laborales del siglo pasado y las actuales, no podemos pasar por alto este fenómeno, pues demuestra cuán descontentos están los jóvenes (y no tan jóvenes, me atrevería a decir) y cómo cada paso hacia adelante por los derechos de los trabajadores ha sido seguido, en ocasiones, por dos pasos hacia atrás.
Pero Kanikosen es algo más que un instrumento de defensa del proletariado. Por eso, podemos por un momento alejarnos de la denuncia social y disfrutar de una gran novela que relata con maestría la vida de los hombres de mar, sus miedos y anhelos, que nos atrapa desde la primera página e inevitablemente se convierte en un ejemplar indispensable en nuestra librería.
- Kanikosen. El pesquero
- Autor: Takiji Kobayashi
- Traducción: Jordi Juste y Shizuko Ono
- Género: Narrativa
- Editorial: Ático de los libros
- Año de publicación: 2010
- 152 páginas
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Acabo de hacerme hoy con él. Me ha llamado muchísimo la atención y he querido arriesgarme. Ahora que leo tu crítica me alegro de mi decisión. ¡Gracias!