Filias & Fobias Por Anaïs Egea

¿Quién lee a Richard Yates?

27 abr 2010 13
¿Quién lee a Richard Yates?

Esta semana he estado de vacaciones. Eso significa que he leído un par de libros, que he dormido hasta entrada la mañana y que he pasado mucho más rato hablando con mis “perros románticos” particulares que haciendo cualquier otra cosa.

Las conversaciones dan para varios artículos, pero creo que, mejor, voy a hablaros de libros. Uno de los que he leído ha sido Cold Spring Harbour, de mi bienamado Richard Yates, publicado por RBA. Con este último, ya he leído los tres libros de Yates que los editores han tenido a bien traducir al español. Me ha parecido que revisita las obsesiones que ya traslucen Revolutionary Road y Las hermanas Grimes (ambos en Alfaguara; el primero, también en Punto de lectura): personajes que parecen antitéticos pero que en el fondo son iguales, la lucha constante entre lo que uno quiere y lo que uno debe hacer, la pelea del hombre medio contra la mediocridad. La mediocridad que todo lo emponzoña. Otra vez, esos personajes tan grotescos y a la vez tan tiernos, tan humanos. Otra vez los ansiolíticos, las crisis de nervios, los locos que son los únicos que se dan cuenta de que el mundo es movido por el absurdo.

Las obras de Richard Yates nunca faltan en mi librería, pero la verdad es que nunca me atrevo a recomendarlo. Y es que mi amigo Yates no tiene demasiados fans. Yo creo que es porque, claro, ¿qué tipo de persona lee a Yates? En serio. No es una pregunta retórica: lo pregunto desde la más sincera curiosidad. ¿Qué clase de persona lee a Richard Yates?

Yo no sé a quién recomendarlo porque ni es un artesano ni escribe sobre cosas impactantes. Yates no esconde la mediocridad diaria en el subtexto ni la adorna con frases largas y floridas. Yates no es Carver. No es Fitzerald. Yates es un capullo, eso es lo que es. Un capullo refinado. Un señor que te dice clara, aunque educadamente, que estás tirando tu vida por la borda. Ni más ni menos. Igual que ese personaje que tantísimo se parece a ti, que también tiene un trabajo que no le gusta y una vida que no es la que esperaba. Ese personaje que por cobardía disfrazada de responsabilidad dejó pasar las oportunidades, ese personaje que lleva la vida representando un papel autoimpuesto que ya no engaña a nadie. Ese personaje que busca someter y apagar todo indicio de vida en las personas de su entorno, no vayan a recordarle todo lo que quiso ser y no ha sido. No vaya a darse cuenta de que ha fracasado, y de que ha sido por su culpa.

Me gusta Yates aunque a veces me haga sentir como la mierda. O, tal vez, precisamente por eso.

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre Yates, pero ahora que me he puesto a ello me da la sensación de no estar sacándole todo el jugo. Creo que Yates toca demasiado adentro. No puedo hablar de Yates sin poner en tela de juicio mi propia vida. Y es inaudito, teniendo en cuenta que consigue hacer trastabillar los cimientos de las cosas con tan pocos recursos: con sus novelas sobre temas mediocres, con sus pequeñas tragedias de sala de estar de familia de clase media, con su pluma que en nada se asemeja a la de Tolstoi. Es inaudito porque lo consigue con su prosa cercana, correcta, casi carente de talento.

Sus novelas se parecen entre sí. Siempre el mismo tipo de personaje, siempre los mismos temas (psicoanálisis, infancia ardua, trabajo detestable y anodino, mediocridad). Pero también hallamos siempre algún pequeño aforismo detonando donde menos lo esperas. Siempre esa sensibilidad para captar el detalle más revelador, esa crítica mordaz que empapa cada frase, ese inconformismo ante el conformismo que lo llena todo. Las novelas de Yates son pequeños artefactos lógicamente engranados, como relojes que intentaran hacernos despertar de esta vida insípida. Pequeñas alarmas disfrazadas de novela que nos gritan que qué estamos haciendo, que el tiempo pasa y estamos deviniendo en algo que no queremos ser. Que qué hacemos, que por qué no espabilamos, que París (como el Moscú de las Tres hermanas de Chéjov) está ahí fuera pero que hay que salir a buscarlo. Porque no sabemos qué hay allí lejos, pero sí sabemos con toda certeza qué no hay aquí: aquí no hay salvación posible.

No sé qué tipo de persona lee a Richard Yates. De verdad que no lo sé. Pero sé perfectamente a qué tipo de persona leía él con su mirada: a la que hay —escondida, agazapada, deplorable— dentro de nosotros. De todos nosotros. Menudo capullo.

13 Comentarios »

  1. GD 27 abr 2010 at 11:46 -

    Yo, una pobre infeliz, leo a Richard Yates. Como decía aquel, para saber que no estoy sola.

  2. Hada Gris 27 abr 2010 at 15:23 -

    Yo voy a ser una lectora de Richard Yates.
    Empiezo con “Revolutionary Road”. Espero que pronto.

    :)
    Gracias por el empujón.

  3. Ishiguro 1 may 2010 at 14:34 -

    Hola!
    Lo cierto es que yo no he leído a Richard Yates, a pesar de tener una amiga que en infinidad de ocasiones me lo ha recomendado. Pero sí he visto la película Revolutionary Rodad, que me pareció fascinante, pero a su vez tremenda y desgarradora. Yo creo, como bien dices, que la gente no lee a Yates por el miedo a darse cuenta de que su vida (nuestra vida) es una mierda. Que no es un cuento de hadas, más bien. Pero es que eso es la vida; vivir siendo conscientes de que la vida es pasajera e infructuosa.
    No leemos a Yates por que en el fondo tememos su sinceridad. Nos aterramos al comprender el sinsentido del día a día de todos los seres que habitan la faz de esta nuestra Tierra.
    Tú lees a Yates por que eres una valiente. Pero si por algo se carecteriza el ser humano es el siglo XXI es por todo menos por eso. Somos unos cobardes. ¿Tal vez la solución a ello sería la lectura obligatoria de sus libros en secundaria? ¡No, Santo Cielos! Los padres se nos echarían a la calle, manifestándose todos juntos para que sus hijos no sufrieran tanto y tuviesen a su vez más tiempo para jugar a la Play.
    Como diría aquél; ¡¡¡A la mierda!!!
    Por último me gustaría decir que envidio al loco de Revolutionary Road. Ese sí que es un loco de verdad, no nosotros, locos fracasados y románticos, melancólicos y simples hasta el hastío.

  4. Gabriel Botía 8 may 2010 at 23:59 -

    OLE.

  5. Hernesto 11 may 2010 at 13:29 -

    un viernes al mes en una cafetería de Malasaña (Este Oeste) tiene lugar un crítica literaria organizada y moderada por personas que practican el psicoanálisis.
    Pues bien este viernes 14 se criticará Revolutionary Road.
    He podido asistir en otras ocasiones y aunque no tengo nada que ver con el mundo psicoanalítico, las opiniones vertidas sobre las lecturas propuestas dan mucha luz sobre los escritores, sobre el texto y los personajes, dejando a la luz muchas cuestiones que nos conforman pero de las que apenas somos conscientes.
    Por si os interesa será este viernes a las 18.00
    y en este enlace:
    http://www.liter-a-tulia.blogspot.com/
    se pueden leer algunas criticas de anteriores lecturas.
    Saludos.

  6. Cris 12 may 2010 at 00:35 -

    Yo leo a Yates.
    Al menos lo que los editores me dejan leer.
    Y lo amo.

  7. Anaïs 16 may 2010 at 02:56 -

    Muchas gracias por pasar por aquí y tomaros el tiempo de leer el articulín.

    Os alegrará saber que acaba de editar RBA las Once maneras de sentirse solo, de nuestro querido.

    Ojalá pudiera pasarme por Malasaña y aprender sobre Yates, pero tengo un horario laboral espantoso y vivo lejos. Pero en fin, otra vez será.

    De nuevo: ¡gracias a todos!

  8. Alberto Estévez 16 may 2010 at 13:03 -

    Estimada Anaïs, en primer lugar felicitarte por tu atinadísimo comentario y tu magnífico gusto. Y en segundo lugar, estás invitada a Liter-a-tulia cuando quieras ; para nosotros sería un privilegio poder contar con tu opinión y seguir desgranando los maravillosos misterios de Yates, como hicimos el pasado viernes 14, y cada mes, de algún otro; date una vuelta por nuestro blog. Enhorabuena de nuevo por tu escrito.

  9. gizpedre 27 may 2010 at 17:43 -

    Os informo que el desarrollo de la tertulia de la que habla Hernesto la tenéis en el blog liter-a-tulia. La dirección es http://www.liter-a-tulia.blogspot.com
    Un saludo. Gizpedre

  10. Hadagris 6 oct 2010 at 11:14 -

    Yo voy a empezar a leerle.
    Después de ver Revolutionary Road lo dije, y ahora lo repito. A ver si esta vez…

  11. paumiau 17 dic 2010 at 21:33 -

    He llegado a esta página, buscando una justificación para la sensación de desconcierto que me ha dejado como poso el libro Revolutionary Road, y me he quedado más jodido después de leer tu post.
    Gracias. No podrías haberlo descrito mejor.

  12. Anaïs 18 dic 2010 at 02:35 -

    Muchas gracias. Me alegra mucho que compartamos este encuentro en Yates.

    Hace no demasiado leí Once maneras de sentirse solo, su colección de relatos, y os lo recomiendo vivísimamente.

    Muchas gracias por vuestros comentarios, de verdad. Un saludo con apretón de manos y mirada intensa a cada uno.

Deja un comentario »

Connect with Facebook