Sobre los maullidos del poeta Javier Gato
I
Amy Winehouse. Amy Winehouse y la estética de la jeringuilla apuntándonos directamente al antebrazo poético. Un chute. Dame, dame, dame. Amy Winehouse en mitad de una escena costumbrista, de una noche sevillana. Amy Winehouse como una choni más del barrio, tratando de mantener el equilibrio sobre el tejado resbaladizo de la vida. Y así, de puntillas, se mantiene vigilante desde lo alto el autor de estos poemas. Javier Gato (Sevilla 1987). Tan joven y tan puesto de todo. La droga de Leopoldo María Panero, la droga de Federico García Lorca, de Petronio. La droga de la poesía y el popper dilatando alma y ano a sus lectores.
II
En Diario de un gato nocturno el poeta nos lleva de la mano por los callejones más oscuros de la capital andaluza. El retrato de una ciudad decadente, sucia, cruel. De unos ciudadanos oligofrénicos y enfermos. Una Sevilla que bien recuerda a aquella concebida por Murillo; como si los niños vagabundos de sus lienzos cambiaran uvas y tinajas por pastillas de colores y chustas. El realismo sucio de las descripciones, las sombras versificadas sobre los adoquines, Barroco Punk del siglo XXI. Giralda que acecha.
III
Por vuestra estrella, que devora rutilante
la pez de la noche,
no tendréis techo bajo el que cobijarnos,
no amos a los que, Ganímedes, servir,
no correas que os limiten el paseo.
Dados os son cien palacios,
miles de cuerpos,
millones de presas a las que degollar
con furia inicua.
El gato no tiene dueño:
a lo sumo, compañeros de viaje.
Quien a un hombre se ata
a la natura insulta
se le caen la cola y los bigotes
y pasa a ser perro faldero.
Esto no es un poema:
es la ley de la luna
en nuestras pupilas.
IV
Y segrego el poema como un pus, dice Panero. Gore. Terrible. Poeta con ojeras e hígado tibio, podríamos pensar al leer a Javier Gato. Sin embargo quien le ha visto recitar, quien ha visto su rostro y su risa no puede concebir que desde su joven y raquítico pecho emerja este imaginario maldito. María Eloy-García se pregunta en el prólogo de Diario de un gato nocturno si su autor necesitaría ser exorcizado. Desde aquí yo me pregunto qué ser maligno habría de ser expulsado de Javier sino el amor. El amor que es desamor. El amor que vuelve a ser estéril. Que sólo existe con el sexo y con el látex. Que a pesar de los chupitos y la absenta: duele como la sangre.
V
Borracho cual Carlos Salem. Incendiario cual Escarpa. Indigesto cual Siracusa Bravo Guerrero. Joven, repito. Tan joven y tan poeta, Javier Gato es uno de los autores noveles a los que El Cangrejo Pistolero Ediciones quiere reunir en su magnífica editorial de poesía y arte. Autores como la propia Siracusa, como Saray Pavón o Laura Rosal: la nueva escena poética no sólo sevillana sino a nivel nacional. Una gran apuesta por la calidad, la juventud, el talento y el gusto por los libros en un tiempo en el que la edición, la buena edición en papel, parece una locura frente a ese mundo posapocalíptico y bradburiano que nos predicen.
VI
Javier Gato. Javier Gato y la estética de la jeringuilla de carne introduciéndose en nuestro organismo. Ahora sí: qué a gusto en lo negro, maúlla él.
- Diario de un gato nocturno
- Autor: Javier Gato
- Género: Poesía
- Editorial: Cangrejo Pistolero Ediciones
- Año de publicación: Madrid, 2009
- 96 páginas
Foto: Laura Rosal












Javier:
Tu reseña, de lo mejor que he leído en Koult (y en otras páginas) los últimos meses. Es incluso mejor que el poemario. Qué bien describes la Sevilla maldita del malditismo de Gato. Pum, pum, pum. Pocas palabras, las justas. Excelente!
Go on, boy!
Carmela
Quería decir Luna…Moon, Selene. El día de la Mujer es mi día de la sinrazón. Sorry,
Viva tú, de nuevo.
C.
Por el amor de Dios, a estas alturas el malditismo resulta patético. Hablar de drogas, alcohol y sexo ya no escandaliza ni a las abuelas. No me extraña que la poesía joven española no se traduzca a ningún idioma: es un coñazo repetido. Qué bien vendría un poquito de humildad y autocrítica. Gato tiene talento, pero es todavía demasiado joven para publicar. Y la colección de poesía de El Cangrejo Pistolero es cutre, cutre, cutre, y endogámica hasta el rubor. Parafraseando a un sabio, sería mejor no chuparse las pollas todavía.
Me temo, amigo lector,
que el problema de la poesía joven no es la poesía en sí, ni siquiera sus autores,
el problema es el conservadurismo estéril y baboso de sus lectores.
Gracias.
Bueno, decir “a estas alturas el malditismo resulta patético. Hablar de drogas, alcohol y sexo ya no escandaliza ni a las abuelas” para luego finalizar con una frase de una película de Tarantino que le hace una mamada a esos temas hace que el comentario del lector pierda toda su posible coherencia y fundamento…
El mismo discurso de siempre sobre qué leer y qué no leer. Eso sí, un descubrimiento las garras de la niña Miguel.
Intento leer poesía, incluso he leído el libro de Javier Gato. Humildemente creo que para encontrar poesía en ese libro hay que rascarle mucho.
Le crítica es excesiva, pretenciosa y forzada. ¿No serán amigos?.
Valoración de la crítica
2/10 (de ser amigos, le doy 0.5 porque L. Miguel tiene madera a pulir para ser buena escritora)
0.5/10 (si son amigos, no le da credibilidad al post)
Gente de Koult, comenzaron muy bien, tengan cuidado con la poca veracidad de sus publicaciones.
Luna, no hagas caso de las provocaciones; no haces sino dar de comer al troll. ¿Quién está diciendo que Cangrejo Pistolero es cutre? ¿Algún pobre desgraciado cuarentón que lleva seis meses suplicando a mi editorial que le publiquen algo sin recibir respuesta? Jajajajaj Ay, si la envidia fuera tiña…
Muchas gracias, Hermosa. Magnífica esa interpretación “postpicaresca” del libro, siguiendo el hilo de Murillo hasta los after hours de hoy día.
Besos
En cuanto a lo que se dice sobre mí, totalmente cierto, salvo lo referente a la señorita Miguel, a la cual sólo he visto una vez en mi vida, por lo que no he tenido tiempo de seducirla ni sobornarla.
Mordiscos
Jajaja, qué divertido es veros pelear.
O, más bien, si esto es el mundillo de la poesía contemporánea española me declaro apóstata.
En mi humilde opinión: ¿después de la guerra de ex-Yugoslavia? donde los vecinos violaron a sus vecinas y a sus hijos y a sus hijas, todos en cama redonda, sin látex ni nada, antes de rajarles con una navaja una cruz en el pecho… ¿después de las matanzas de los hutus? cuando obligaban a los mayores de la familia que les cortaran los brazos a sus niños, por poner ejemplos sencillos y relativamente recientes… después de todo lo que ocurre y ha ocurrido y seguirá ocurriendo a pesar de que hoy nos llenemos la boca de ochos de marzo, y por estar ya en el siglo XXI (los romanos y sus orgías sí eran transgresores, jopetines) esos rasgos de malignidad que pretenden ustedes injertarse se quedan en poses pueriles.
Luna, deja de hacerte la niña mala, no te hace falta, se nota la impostación y que te encanta exhibirte, jejeje, te lo digo con el afecto de quien sí, es casi cuarentona (Gato, te ha quedado fatal ese intento de ataque por edad, ya llegarás, darling) y en las antípodas del conservadurismo (antes de que me llames babosa lo comento) y blablablablablabla.
Yo creo que todos nos hemos dado cuenta que venís de buenas familias, si hubierais nacido en un poblado chabolista infestado de caballo no os os resultaría especial escribir la palabra “jeringuilla”.
Y que sois guapos, porque si fuérais más feos que Picio no os haríais tantas fotos. XDD
Agur.
Os leo. Me gusta leeros pero es que me apetecía un huevo decir lo que pienso.
¡qué tontos que sois los troles¡
No he terminado este poemario, pero sería preferible un debate de mayor altura intelectual, al menos en la crítica se sugieren cosas, se explican otras y esto debería ser una discusión del todo interesante. El lenguaje poético sobra, claro:
El generalizar, el afirmar no llega ni a un aforismo, apenas pasa del alarde desdichado. Aquí se habla de un libro y poesía joven española no es un sujeto identificable (creo)
Y luego está la necedad, la que requiere del paternalismo y la metáfora para colocar el chupete.:
“Las garras de la Niña Miguel”
Es complicao rebatir a los “trols” “entes” o anonymousofmierda, cuando no sabes muy bien, si lo que verdaderamente haces es seguirles el juego,,,, pero en fin;
me gustaría apuntar la calidad y delicaleza que muestra el cangrejo pistolero a la hora de editar sus libros, no obstante, y a mi modesto entender, son verdaderas obras de arte; se podría abrir también un debate en cuanto a su contenido, pero es inutil, está a la misma altura que el trabajo de edición; cualquier editor-lector de poesía lo reconocería. Sobre la obra de Javier, qué decir, ¿entramos en el manoseado debate de lo qué, y de lo qué no es poesía?, la verdad no me apetece una mierda, ya dije antes que discutir con entes y otros seres no conduce a ningún sitio, pero si que me gustaría apuntar, que para escribir poesía o cualquier otra película, hay que ser, como poco, honesto, y en este trabajo, la honestidad, rezuma por cada una de las páginas del libro.
Ya le felicité en su día por esto y por más a Javier; hoy lo vuelvo a hacer, y de paso, por su valentia de costumbre, a Luna también…
agur yogur
Pues si son tontos y os leen paraos a pensar.
Quien insulta se descalifica, Ana, Gsús.
Y lo mismo hasta perdéis libros vendidos a partir de ahora.
Hay que respetar las opiniones ajenas por crudas que escuezan y mantener como respuesta el tono de la buena educación, que para eso sois vosotros los literatos y nosotros los humildes lectores.
En fin.
No creo que pueda llamarse troll a una persona que comenta que no está de acuerdo con el post. El primero sí que me ha parecido completamente fuera de lugar, pero Geraldine y Otro lector no dejan de tener unas opiniones con fundamento. El hecho de pensar que Gato no es tan buen poeta como Luna cree no significa ser un troll: significa tener un criterio diferente. Y el malditismo que tanto mola porque significa
(le he dado a publicar sin querer, ¡mierda!) iba diciendo: el malditismo era molón porque significa que somos taaaaan artistas que no nos queda sino la marginalidad. Ahora, parece, buscamos la marginalidad para ser (o parecer) artistas.
No digo que sea el caso, más que nada porque aún no he leído a Gato (nótese el “aún”; el artículo ha despertado mi interés), pero sí creo que la crítica de Geraldine es bastante acertada.
Y también estoy de acuerdo con que la poesía joven española peca bastante de endogámica. Es innegable que hay un grupo dominante y unos pocos periféricos, y que es muy fácil quedarse fuera. Pero lo cierto es que esto ha sido común a lo largo de la historia de la cultura durante siglos y que el hecho de que ahora siempre aparezcan los mismos nombres no es sinónimo de que estos poetas carezcan de talento.
Siento haberme alargado tanto, tengo que mirarme esta verborrea.
Anaís, me encanta tu verborrea. Tú apreciación es interesantísima. Y acertada Abre debate desde el respeto y una argumentación sólida. Gracias.
Gracias a ti, Hasier. De veras.
Yo no he dicho quien era el trol, solo que en general, son tontos (y lo digo con el máxime de los respetos) porque descienden del antiguo linaje de los atónitos. Más todavía cuando firman como anónimos, en ese caso son REPELENTES o anónimos de mierda, como dice Gsus.Y aburre un poco el mundo de la opinión desautorizada, si es conveniente y resulta legítimo decirlo así.
Estimada ana:
¿Y que debemos creer?, ¿Cuántas “ana” hay en el planeta? ¿cuántas debemos considerar? ¿no es acaso otro “Anónimo más”?
El anonimato es extensivo en todo lo digital. La diferencia estará en cuanto tu veas mi nombre “Otro lector de poesía”, seguramente te remita más certeramente que a un simple “ana”.
De hecho. No sé siquiera si te llamas así, si Anaïs es Anaïs, o Hasier – Hasier.
Aquí lo que cuenta es la opinión que un usuario deja en este sitio. Respaldado por el anonimato? todos lo estamos hasta que los comentarios nos sean videos de cada gente opinando, cosa que vendrá pronto y que seguramente será vulnerado por otras artes de la tecnología.
Lo repito: Lo importante es la opinión volcada sobre un texto que en principio pretende ser Crítico. Que a mi gusto de entenderlo, no lo es en absoluto.
O si, una adolescente hablando de los temas que uan adolescente puede hablar: drogas, sexo, malditismo. Bah, me aburro.
Lo increíble es la defensa sobre una postura “de vida” más que pretenciosa y que definitvamente no hará mejor a nadie, ni por lo literario, ni por el ejemplo.
Atentamente:
Otro lector de poesía
ajenoalpudor@gmail.com (por si quieren escribirme)
Anaïs.
Quizá sobrevaloramos el término “malditismo”. Es un término que detesto, además, por eso lo utilizo cogiéndolo con pinzas. Cuando decimos “malditismo” pensamos en Baudelaire o en Bukowski. Cuando decimos “malditismo” pensamos en imitadores, en malos imitadores de esos grandes poetas. Pero no siempre es así. No es así, de hecho, en el caso de Javier Gato. No busca la marginalidad. No se hace el “guay”. Él cuenta la realidad nocturna de una ciudad que nosotros desconocemos. De un circuito que nosotros desconocemos. De unos cuerpos que nosotros jamás acariciaremos.
Es curioso cómo nos hemos centrado en ese maldito (valga la redundancia) término cuando en el artículo se habla de otras influencias aún mayores tales como la de Federico García Lorca.
Me pueden gustar más o menos los poemas de Javier, pero he elegido su libro porque me apetecía descifrarlo. Me apetecía buscar lo que sus versos más brillantes esconden.
No estoy de acuerdo con el tema de la endogamia. El Cangrejo Pistolero es un círculo de personas que vive en Sevilla y que ahora empieza a trascender en otros puntos del país. Es un grupo de gente al que he tenido la suerte de conocer. Un grupo que hace lo que quiere y se divierte. Y eso en un mundo en el que la poesía está erróneamente elevada a lo más alto de lo sublime, es digno de admiración.
A la poesía joven se la desprecia con motivos como los que el último comentarista añade. Pero es que al ser joven, seas quien seas, hagas lo que hagas, lo hagas como lo hagas, bien, o mal, qué importa, siempre te van a criticar.
Sí estoy a favor de un anónimo que exprese su desacuerdo con el poemario del que aquí se está hablando siempre y cuando procure utilizar unos argumentos críticos. Pero no me interesan los comentaristas que me descalifican a mí, al autor, a los editores o a cualquier otro comentarista de Koult.
Gracias por tu comentario y por la atención. Espero haber resuelto algunas dudas, o haber creado otras, también interesantes.
Un saludo lunar.
estimado otro lector:
Yo no he leido el libro de Javier Gato, no sé si me gustará. Tampoco me gusta Borroughs. Pero esperare a leerlo para hablar, y Luna me ha animado a hacerlo, que no es poco.
Quien hubiera superado las disciplinas de la lectura (desde el manejo de la deixis de persona a la catáfora asociativa) podrá observar que la ana que firma se refiere a mi misma, es decir yo, si eso soy yo.
Filosofías y análisis del discurso aparte, respecto a la descalificación del criticar por criticar…es que me aburre un poquitín.
Y lo dejo ya, porque tengo cosas que hacer.
¡sed felices¡ leed¡
Claro que el debate es interesante. Hablando de los malditos. Un par de cosas. La primera: Leí la crítica de Elena Medel y por eso fui a por el Diario de un Gato Nocturno. Fui con una cierta ilusión, admiro la labor poética de Medel y consideraba su crítica hasta entonces correcta. No pude terminarme el libro. Estaba escrito en un lenguaje muerto. Su estilo, sus metáforas. Todo era viejo, influido, pero sin energía. No soy partidario de irritarme y volveré a él con perspectiva, a ver si repito opiniones, después de esta crítica y después de unos años. Veremos.
El caso es que investigué, después del libro cosas sobre el poeta. Encontré una bitácora. La leí toda (de esto hace ya unos meses). Hay un texto especialmente lamentable. http://libertinajegatuno.blogspot.com/2009/06/adios-la-bohemia.html?zx=b63bad822883b59a
“Todo lo que tenga el más leve tufillo a cultura es visto con desdén, incluso con espanto, dado que actualmente los poetas de la noche tenemos que lidiar con una caterva de niñatos que no es que sean incultos, sino más bien anti-cultura. ¿Qué inquietudes intelectuales podría esperar ni el más optimista de verracos que, de lunes a viernes, no tienen mejor cosa que hacer que jugar a la play cuando rozan ya (o sobrepasan) la treintena?”
La “play” dice. “Inquietudes intelectuales” presume. ¡La literatura el lujo burgués por antonomasia! ¡Y la prepotencia de insultar a la playstation cuando los videojuegos son uno de los lenguajes más prometedores del fin de siglo! Esa cantinela vieja, patética, rancia de hablar de lo que no se conoce. Esa osadía de creerse mejor por formar parte de la “Cultura”, sea lo que sea eso.
“Los poetas malditos encontramos en esta insana muchedumbre la inspiración que nos ofrece lo hermosamente grotesco, lo que de divino hay en los flashes que bombardean la pista, en la marea de carne y sangre palpitantes que chocan entre sí, en la música atronadora que desde las alturas de la mesa de mezclas ruge grandiosamente, los paraísos artificiales que invocaba Baudelaire…”
Los poetas malditos. Sujeto plural, asociación, como la cultura. Luego el texto llega al esnobismo ingenuo y nostálgico como era de esperar, habla de Capote, de Warhol. “La noche está infestada de estulticia” dice. ¡Ah! Poeta maldito, claro, y como un snob recalcitrante requiere de pedantería.
Este texto puede proporcionar una lectura del resto de la obra de Gato. Para él, el mundo es un problema y no posibilidades. Detesto esa opción, eso es todo. El texto no merece mayor atención: todo en él es viejo, irracional y más bien lastimoso. Intelectual es laurel e insulto, pero no creo que haya demasiado de intelectual en estas palabras llenas de nocturnidad e ingenuidad kitsch.
Como ven, se puede discutir sin faltar al respeto a nadie. No conozco al poeta. Hablo de sus textos. De sus ideas. No hace falta nada más para armar una discusión.
Gracias, Alvy.
Muy interesante acercamiento.
Abrazos lunáticos.
Me gusta mucho (parte de) este debate, y entiendo mejor por qué la crítica de poesía es más infrecuente que la de otros géneros.
Bien.
A lo que voy es: Alvy, imagino que imaginas (bien) que mi aproximación cultural como individuo está más próxima a tu interpretación que a la de Gato —y juzgo solo a tenor del post que mencionas; el libro no lo he leído aún—. Sin embargo, considero oportuno para este tipo de debates tratar de subvertir los puntos de vista al máximo. Algunas cuestiones a este respecto: a) Cuando Larra escribe el artículo sobre el Público, ¿es solo un cultureta incomprendío’ y lacrimógeno y pesao’?, ¿podemos afirmar que el panorama ha sido subvertido radicalmente desde entonces?, ¿se juega igual a la Play en Ciudad Real y en Mataró que entre los alumnos matriculados en una facultad de comunicación?, etc; b) Simpática paradoja la de los críticos culturales. A saber: un crítico cultural viejuno coge una novela o cómic o cinta que tú y yo consideramos actual y resuelve: “Psché, esto ya está en las vanguardias, y mejor. No la leo”. Otro crítico cultural viejuno coge el poemario de Gato y dice: “psché, esto ya está en Baudelaire, y mejor. No lo leo”. Momento de preguntarse por las nociones de actualidad y renovación; c) «Esa osadía de creerse mejor por formar parte de la “cultura”», dices, y yo agregaría por qué produce tanto rubor admitir lo que —ya tardaba en salir— Bourdieu llama “la distinción” y Fiske, en un concepto muy parecido, la “distancia”: tú y yo tenemos una posible alta cultura (mejor: un canon, o mucho mejor todavía: un horizonte referencial) que no estaría formada tanto por Thomas Mann y asociados como por cualquier producción susceptible de ser súperinterpretada (de dar trabajo a los críticos, vaya). Todo esto para decir que sí bueno, que yo estoy mucho más cercano a tu punto de vista y me siento reconocido en él, aunque sin por ello olvidar que la cultura no es más que una representación dramática, carnavalesca, y que no hay agente liberado de semejante mediación valorativa.
Abrazo,
Luna:
Sé quiénes son Cangrejo Pistolero, de hecho tengo un par de libros de la editorial, y por eso mismo decía lo de la endogamia. La “poesía joven” son veinticinco nombres, tres de los cuales son Cangrejos, diez son premios literarios y otros doce personas con al menos tanta suerte como talento. He dicho desde el principio que eso no significa que esos nombres no merezcan estar en nuestras bocas: simplemente, que siempre son los mismos.
Por supuesto que la poesía joven va a criticarse. Lo mismo que la adulta y canónica. Y que cualquier producto cultural. Y eso es bueno. El hecho de criticar algo no supone descalificarlo, sino darlo a conocer mostrando tanto lo bueno como lo malo. Lo que “Otro lector” señalaba es que la crítica resultaba sospechosa de tan elogiosa, y creo que su comentario es legítimo. Creo que la cosa iba más por ahí que por otro lado. De todos modos, opino que una crítica que no señala ningún fallo del autor es tan dañina como una que no muestra ninguna bondad: ambas acaban resultando igual de poco rigurosas.
Respecto a lo del malditismo, mi comentario seguía el hilo del de Geraldine y no se refería tanto a tu crítica. Error mío. En ningún momento he querido dar a entender que Gato vaya de guay ni nada similar. De hecho, una de las primeras cosas que he dicho es que aún no lo he leído. Simplemente, el tema me parecía interesante y he incidido en él. Pero vamos, ahora que me releo, probablemente mi comentario habría sido más adecuado en un foro que en este cubo de opinión. (Por cierto, ¿para cuándo un foro en Koult?)
Me parece muy bien que no permitas comentarios ofensivos, pero sigo opinando que el primer comentario de Otro lector no era en absoluto agresivo ni descalificador, simplemente sincero y, la verdad, interesante. Yo también pienso, como él, que una revista como esta deja de tener sentido cuando deja de ser un lugar donde dar a conocer el panorama cultural y pasa a ser un tuenti gafapasta donde nos damos aplausos unos a otros. Y repito: no digo que sea el caso, sino que existe ese riesgo y está muy bien que haya comentaristas que lo recuerden.
En otro orden de cosas, repito: la reseña me parece interesante y a mí también me ha despertado la curiosidad.
Otro abrazo a ti.
PD: Ana, lo de la catáfora me ha llegado al alma. En este contexto parecerá coña, pero lo estoy diciendo en serio. Ha sido el sarcasmo más elegante que he leído en siglos.
Anaïs,
de acuerdo con tu comentario.
Sólo sigo en desacuerdo con el primer párrafo.
La poesía es endogamia en sí. Todos se conocen. Todos nos conocemos. Todos sabemos del otro. Todos nos vigilamos. Todos coleccionamos los libros del otro. En poesía todo se sabe. Porque no tiene muchos más lectores que los poetas mismos.
¿Siempre los mismos? Diario de un gato nocturno es el primer poemario de Javier. Sobre unas ruinas encontradas es el primer poemario de Pablo López Carballo. Cenicienta en salgre es el primer poemario de Begoña Callejón. Y Deborah Vukusic acaba, creo, de publicar, hace unos meses. Esos no me parecen nombres viejos. ¿O sí?
También me parece un error decir que la poesía joven solo tiene a 25 autores. No sé en quién estás pensando, pues jóvenes de verdad conozco a pocos, si entendemos por joven a un autor nacido en los ochenta. Pablo López Carballo. Elena Medel. Javier Montoro. María Salvador. Laura Casielles. David Leo García… Tic tac, tic tac.
También podemos viajar a los setenta y encontraremos a una nómina de autores jóvenes y no tan jóvenes, ya consagrados, que aparecen en antologías y son importantes.
Si los reunimos a todos hay más de 25, Anaïs.
¿Y El cangrejo pistolero dónde queda? ¿Nacho Montoto, Javier Gato, Saray Pavón? Sí, o no. Creo que los Cangrejos no han tenido la difusión que se merecen más allá de Andalucía y por eso me parecía genial hablar de ellos, y sobre todo, hablar de su autor más joven.
Hay que tener suerte. Hay que tener contactos. Hay que intentarlo.Porque poetas hay para aburrir. Poetas hay a patadas. (Y pasaríamos de “25″ a 25000, y encima, seguro, todos serían malos.)
La cuestión entonces es saber cómo conseguir diferenciarse. Cómo hacerse ver. Cómo hacerse respetar.
Como insinué: hay que currárselo.
Gracias again.
Bonne nuit.
Lu.
*Recomendación lunar, además: Bárbara Butragueño. Me encanta. No sé si tiene libro. Pero lo que he leído de ella. Cool.
Sólo aparezco brevemente cual guadiana para dejar constancia de mi lectura (casi) completa de toda esta discusión -en el sentido más francés de la palabra- que ya parece antigua aunque sólo tenga dos días; es lo que tiene esto de Internet, que te da la impresión de llegar tarde todo el tiempo.
No he leído el libro de Javier Gato, pero sí algunos poemas de Javier Gato, y no me gustaron especialmente. Pero opinión mía aparte, que no es a lo que venía, estoy muy de acuerdo con el último comentario de Luna, que expone una realidad que no se le escapa a nadie: la poesía actual es endogámica. La andaluza lo es bastante, la madrileña por barrios, la asturiana, la catalana… Luego están esos no-lugares como mi tristísima Extremadura en los que nos hemos tenido que dejar adoptar en otros lares por falta de interés cultural y entorno poético añejo.
Pero en fin. Que como parte humilde e insignificante del panorama poético actual que es una (que habrá incluso quien me haya leído), diré que la endogamia es inevitable, y que no pasa nada, que como bien dice Luna, hay que currárselo. Hay poetas visibles y otros muy visibles. De los muy visibles, los hay buenos y los hay muy buenos. Y, cómo no, los hay muy malos. Pero hay que reconocerles el mérito de su visibilidad.
Hubo un tiempo en el que intentaba estar en todas partes. Luego puedes cansarte y hacerte invisible un tiempo. Y no pasa nada.
PD: Suscribo lo dicho sobre Bárbara Butragueño. No tiene libro, pero es de lectura (y, sobre todo, de escucha) obligada.
Alvy, me hace mucha gracia que lo del lenguaje muerto lo diga alguien que ensalza al videojuego como nuevo lenguaje, ¡arriba la Esteban! ¡Tú sí que vales! Ni Mercedes Milá lo hubiera defendido mejor, que ya es decir.
En lo que se refiere al tema del malditismo, creo que Luna lo ha dejado bien claro. Yo no soy un niño que se ha pasado toda la vida en una biblioteca leyendo a antiguos y modernos y ahora, con veintidós años, me he enterado de que existe gente que se droga y escribe sobre ello, y de que eso es lo más. No. Yo perdí la virginidad a los quince años con un completo desconocido que me triplicaba la edad; a los diecisiete años ya consumía cocaína y, hasta hace tres meses, he ido considerablemente a muchas más discotecas que a teatros y librerías. Lo que quiero decir con todo esto es, en conclusión, que yo no adopto ninguna pose; yo hablo simplemente de mi experiencia, de lo que he vivido y como lo he sentido.
Pero no, no creo que ésa sea la principal razón por la cual se queja la gente. Pienso, más bien, que ello es debido a ese afán de la poesía de la experiencia -del que tan infestado se halla el gusto actual- de bajar al poeta del pedestal, de convertirlo en una persona “normal”; de escribirle poemas a lo rico que está el café a las ocho de la mañana antes de irse a trabajar la teleoperadora, a lo guapa que es mi nieta, a mi abuelo que me cantaba en el brocal del pozo… jajaja No. Yo no sé escribir sobre estas cosas. Yo sólo puedo escribir sobre lo que he vivido desde mi visión peculiar del mundo, una visión que reivindica lo diferente en el sentido de raro, extravagante, monstruoso, enfermizo, decadente, etc. Entiendo que en estos tiempos de talante y buenrrollismo que corren, en que no interesan los problemas y sí las vanas posibilidades, queda muy feo hablar de estos personajes y de estas vivencias, pero yo soy incapaz de traicionar a mi propia moral escribiendo una poesía de experiencias totalmente ajenas a mí.
No sé quién ha sido, pero hay quien ha dicho que todo lo que aparece en este libro ya lo han dicho otros autores. Quien así opina a día de hoy, quien aún espera que una obra literaria le asalte con una historia, un tema, una palabra vírgenes, jamás hollados, es porque quizá no ha leído lo suficiente como para darse cuenta de que ya es IMPOSIBLE inventar nada. Si la literatura no se murió en el siglo IV a.C y llega a nuestros días -bueno, hasta que el prometedor lenguaje de los videojuegos la suplante, por supuesto- es porque, asumiendo que es imposible inventar ya nada nuevo, nos hemos empeñado en hacer reescrituras, relecturas, reinterpretaciones, revisiones… Ya lo dicen Genette y Barthes: estamos en la era de la intertextualidad y de la reescritura, hemos llegado en cierto modo, como ya lo afirmaba en otro contexto Francis Fukuyama, al “fin de la Historia”.
A esto hay que añadir que estoy empezando, que soy muy chico, y no puedo evitar, como tampoco Luna puede, que se me note la edad que tengo. A lo mejor hay quien no ha leído lo bastante como para darse cuenta de que no se le pueden exigir peras al olmo, ni excelencia al primer poemario de un veinteañero con mi peculiar trayectoria. En este libro hay muchas voces, porque es un libro primerizo, de búsqueda de mí mismo, de mi voz.
De todos modos, yo estaría encantado de poder aclarar cualquier duda si mañana, jueves 11 de marzo, acudís a las 20.00 a la librería Berkana (Hortaleza, 64), donde estaré presentando mi libro de la mano de Lawrence Schimel y Gonzalo Escarpa.
Saludos
Jo tío, es que no hace falta decirte nada. Ya te retratas tú solito. ¡Ya consumías cocaína a los 17! ¡Qué superguay!
El problema de la poesía, y del arte en general, es que cualquiera se permite opinar -cosa muy sana,la opinión es como el ojo del culo: todo el mundo posee-, pero muchos lo hacen sentando cátedra, cuando no tienen ni pajolera idea de lo que hablan. No digo que este sea el caso de quienes escriben aquí, pero resulta irónico que los detractores firmen con seudónimo y apenas hablen del poemario.Probablemente sean conocidos/as, aparte de cobardes.
Cuando publiqué mi primer libro, alguien -quizá algún finalista mediocre que, incluso medrando, se quedó a las puertas del premio; puede que un amigo del finalista mediocre a quien le interesaba, por motivos espurios, soltar pestes- comenzó a insultarme, oculto siempre bajo un mote espantoso, en cuantos foros encontró. Su acción animó a otros frustrados y fui el poeta al que amaban odiar durante un par de meses. Me llegaron incluso amenazas de muerte, por no contar las veces que me suplantaron para rubricar comentarios soeces. A pesar de todo, mi poemario salió adelante, obtuvo buenas críticas y hoy se sigue leyendo. Sobre los detractores -más de uno afirmaba no haber leído mi libro y todos los posts se reducían a descalificaciones personales- ¿qué se supo? nada. Un día se aburrieron y cambiaron de víctima.
Como dije una vez… “que no tenga que hacer un John Cobra”. Nuestros trabajos deben saber defenderse solitos. Si Javier o Luna sacan sus uñas, lo hacen solamente para mostrar que las llevan bien pulidas y pintadas.
Sobre los tópicos, apuntar que lo que importa es la postura que el escritor adopte ante ellos, la visión que nos dé. Esto es una perogrullada. Sin embargo,algunas personas tienen la mollera dura y no les entra, por incapacidad o tozudez.
Defiendo el primer libro de Javier Gato, su sensibilidad y su estremecedora lucidez cuando alza la voz -poética- y silencia la música electrónica que vomitan los altavoces de la discoteca.
“y silencia la música electrónica que vomitan los altavoces de la discoteca”
Qué bonito.
Vamos a citar modernos:
“Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen”
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Desde luego, quienes os dedicáis a criticar a Javier y a Luna por su hechos y no por su trabajo, no hacéis más que darles más alas. De verdad, que no entiendo a donde va nadie criticando una obra que no conoce.
Que opináis que la crítica de Luna no es objetiva, me parece muy bien, pero no será porque lleven años dorándose la píldora el uno al otro (y de eso puedo dar fé, que aquí nos conocemos todos, como ya está claro) Vamos a diferenciar entre amiguismo y trabajo, y también entre amiguismo, admiración y respeto. No creo que a ninguno de los dos les falte tesón ni dedicación, para gustos los colores, pero desde luego, no escriben así por tener más o menos amigos.
Con quien se tome uno las cervezas o salga de fiesta, es problema de cada uno.
En cuanto a los libros de la editorial El cangrejo pistolero, independientemente de la calidad literaria de cada uno de sus autores, no son, ni mucho menos, cutres, sino todo lo contrario, miman las ediciones y las trabajan como los que más, y hacen libros, que como objetos, son realmente bonitos, aunque, repito, para gustos los colores, pero es un poco absurdo tildarlos precisamente de cutres en cuanto a edición.
Además, ya nos gustaría a más de uno de los comentaristas, a mi la primera, que una crítica literaria firmada por ellos o sobre un libro de su autoría tuviera esta controversia, y más de treinta comentarios en unos pocos días.
Quien se pique, que se rasque.
Aunque, he de romper una lanza en cuanto a lo de los videojuegos (conste que yo tengo una cruzada montada en casa en contra de las consolas, así que el comentario es objetivo), tienen muchas posibilidades de ser uno de los nuevos lenguajes, sobre todo, por la capacidad de reclamo y lo bien que llegan al publico. Uno de los lenguajes más universales es el teatro, y no a todo el mundo le gusta. (Veis, nos conocemos, nos llevamos bien y tenemos opiniones diferentes… esto es amiguismo? :O!!)
Y por ultimo, si hay un verdad en toda esta conversación de besugos, yo la primera, es que no hay nada nuevo bajo el sol, así que el que pretenda encontrar algo en el arte actual -aquí ya englobo… total, de perdidos al río -, que se vaya haciendo a la idea.
Por cierto, la cita era de Wilde.
No me he podido resistir a escribir un comentario. Hasta ahora estaba como mero espectador, disfrutando de la calidad literaria de los comentarios de los demás, pero es que desde el último de Javier Gato, no me he podido resistir. Allá voy:
Escribir “sobre lo que he vivido desde mi visión peculiar del mundo, una visión que reivindica lo diferente en el sentido de raro, extravagante, monstruoso, enfermizo, decadente, etc.” es exactamente lo mismo que escribir sobre lo rico que está el café a las 8 de la mañana. Si se escribe bien, se tiene buena poesía, y si se escribe mal, se tiene mala poesía. Todos tenemos problemas, traumas y cosas grotescas para poder escribir, aparte de que a algunos nos pueda gustar tomar café por la mañana, o contar nuestra vida personal por internet para justificar el que escribamos MAL.
El hecho de que ahora mismo no esté valorada para nada la métrica ni el ritmo, además hace que la gente pueda decir que es poeta por escribir en un formato determinado (que gira en torno a una frase por línea y con el texto centrado).
Como hay gente a la que no nos vale cualquier cosa, no nos vale que alguien publique un libro o mil para venerarle. ¿Que nos podemos confundir? Claro, podemos. El tiempo pondrá a cada cual en su lugar.
El excesivo narcisismo con el que me he encontrado al ver estas discusiones, aparte de irrisorio, da un poco de penita, que se pasa en cuanto ves el profundo desprecio que está mostrando hacia los que no les gusta esa forma de juntar palabras (que no me atrevo a llamas “lírica”).
Por otra parte, en pocas discotecas (esas donde te encuentras con lo que don Javier llama “garrulos” o “pueblerinos”), se habla de Genette y Barthes.
Yo no diría que alguien que trata así a lo que podríamos llamar “el resto de la gente”, carezca de sensibilidad, pero sí que le hace falta un poco de madurez, no de esa que se alcanza a los 40, sino de la que se obtiene a los 17. Ese elitismo es cuanto menos, vomitivo. Si quieres escribir con palabras raras y dirigirte sólo a cierta gente, allá tu, pero eso no quiere decir que un tipo de pueblo, o que no le interese una mierda lo que escribes, merezca ser despreciado. De hecho, a mi no me importa mucho (y habría comentado de forma técnica alguno de los poemas de J.G. Si permitiera en su blog la valoración más allá de las categorías “genial”, “extraordinario” o “sublime”), hace tiempo, y tengo 24 añitos, que pasé por la época en que Bukowski me parecía comparable a Baudelaire.
Y para concluir, probablemente, ahora me den de todas partes, ya que no tengo, y lo admito, la cultura suficiente como para hablar de nombres raros, más allá de los que se estudian en clase de Lengua y Literatura en un colegio de curas.
María dice:
Además, ya nos gustaría a más de uno de los comentaristas, a mi la primera, que una crítica literaria firmada por ellos o sobre un libro de su autoría tuviera esta controversia, y más de treinta comentarios en unos pocos días.
No te engañes, tantos comentarios como estos no creo que sean indicador de nada bueno. Esto se parece más bien a una pelea de las de Gran Hermano, de ahí la audiencia (morbosa).
Entiendo que los dos comentarios anteriores son de la misma persona.
Me parece un gran comparación, si señor, pero he ahí la historia, que Gran Hermano sigue teniendo audiencia, y por lo tanto, vendiendo.
Insisto en la cita, que hablen, por Dios, que hablen.
(Un dato, el blog de J.G. está sin comentarios no desde siempre, sino desde que tenía más afluencia de trolls que de críticas constructivas, como este artículo, de ahí, y corrígeme Javi si me equivoco, que desactivara los comentarios. Aunque siempre se le puede escribir un correo, que tiene su dirección en el perfil de blogger. Entiendo que el la página se ha visitado a posteriori, es decir, desde hace unos meses hacia acá, que es cuando ya no tiene la opción de los comentarios en cada entrada. Así, entiendo que no es que no permita la valoración, sino, que, tras permitírla y ver la actitud destructiva de la mayoría de los firmantes, optó por desactivarla. Insisto, que alguien me corrija si me equivoco.)
Yo entiendo e insisto mucho…
María: No eran de la misma persona. Existe una opción para que sólo salgan comentarios una vez sean autorizados. De todas formas, aunque esa era una gota de agua en el océano, me parece una explicación razonable.
Hola! Yo creo que soy el atípico tío que no se espera en una de estas paginas. No soy de letras y tengo una peculiaridad: no soy buen lector. De hecho, casi no leo. Pero leo otro tipo de cosas: ensayos, libros de texto técnicos, artículos científicos… Eso, y una buena dosis de inteligencia (no me considero un genio, pero desde luego un soy un gilipollas) sumado a una considerable falta de cultura literaria configura mi crítica a Javier Gato. Recuerdo haber leído “La Paloma” de Alberti y haber pensado que era una puta mierda. Y haber leído “En el blanco” de Ken Follet y pensar que era emocionante, más allá de la “poesía” oculta en su lenguaje. Y a Mishima, sabiendo reconocer que aunque no me lo leí en un par de días como con Follet, acabé pensando que ese tío era absolutamente cojonudo. Que su lenguaje rezumaba poesía y calaba de manera espectacular en el lector. Así pues, siendo suficientemente inteligente y totalmente inculto, me siento de repente en posesión de cierta perspectiva y objetividad para opinar sobre Javier Gato. Ja! Quién lo iba a decir?
El caso es que yo sí que he leído “Diario de un Gato Nocturno”. Me asombra que halla peña que opine sin haber leído. Incluso si la opinión es buena (qué raro, eh?). Tampoco puedo negar que al gato no le vendría mal que alguien le lanzara una piedra por la ventana de su torre de marfil. Le falta un poco de humildad. Y le sobra franqueza, por otra parte. No malversen ustedes eso de “la play”. Yo tengo la PS2, la Wii y ahora la Xbox. Son la polla. A los 30 las seguiré teniendo y no me cabe duda de que seré un máquina en mi vida y que triunfaré. El gato no me ataca a mí, ataca a un tipo de persona que evoca cuando une esas afirmaciones sobre el clásico vago, que no es que juegue a “la Play”, es que vive en torno a ella. Lean entre líneas, que sólo hablaba de ser espabilado, de ser emprendedor de tener inquietudes. Ah…
El caso. Javier Gato con su libro consiguió en mí y con algunos poemas en especial evocar sinestésicas imágenes nuevas para mí. Abriendo con “Génesis”, que te inserta en el cerebro la visión de un efebo entre retales de cuero sucio y cuerdas. Algo parecido a los antros de la peli “hostel”. Y cerrando con un poema que no hace sino hacerte sentir como si la vida de la voz lírica tuviera la única esperanza vital depositada sobre la certeza de que cada día es el maná que le ayuda a alcanzar el día siguiente. Y de que su futuro será la concatenación de tristes presentes. Una vida de “el día de la Marmota”, pero en versión yonki. Y de cabo a rabo, notas para todos los gustos. Hay cosas que no me parecen geniales pero que se me pegan en la corteza como un mantra. Hay otras cosas con las que dices “vale”. Y por supuesto las hay de esas que te infectan la mielina y tienes que decir “joder, a ver que lo lea de nuevo”. Todo eso es cojonudo.
No sabía que el Gato fuera del “malditismo”. Jaja! Ni lo había oído. Pero mi formación en matemáticas me permite ver que hay una necesidad desde mi punto de vista inexplicable de invocar al “axioma de orden”. ¿Qué coño importa si fulano escribió sobre esos temas hace un siglo? “Que no es original” ¿Pero es bueno? ¿Alcanza el poema sus objetivos? O mejor aún, si el fulano de hace un siglo hubiera escrito lo que Javier Gato ahora, y otro tío actual lo del fulano del pasado, ¿dirías pues que carece de calidad porque JG ya escribió sobre eso hace un siglo? Memeces.
Lean ustedes a Javier Gato. Léanlo sobre todo porque cumple el objetivo. No es el Ken Follet que se acabarán en dos días: está más próximo al denso Mishima con el que decías “joder” de vez en cuando. El tío sabe sacar esquirlas de luz de donde sólo hay mugre, es decir, de su experiencia, que no es poca.
Y estén atentos, en los recitales ha incluido trabajos nuevos y el niño sabe a dónde va. El próximo poemario será para verlo.
A más ver, personas cultas con opiniones. Se despide un servidor.
;}>
Felicidades a J. Gato.
Acaba de inaugurar el género de poesía: “Rosa maldita”.
Donde es más importante que denostren contra una, a que no hablen.
Ya lo dije: he leído el libro.
Es curioso que L. Miguel y José D. García sean quienes defiendan de tal manera un texto que tiene enormes carencias; es curioso porque forman parte de la misma generación de “poetas jóvenes” excesivamente sobrevalorados.
Lo curioso es que sean colegas y ala! todos a disfrutar el banquete.
Sin afán de ofender, es solamente el triste panorama de la cultura y poesía joven del siglo XXI.
Jajajaja Habrá que ver los despropósitos que tú escribes, guapa, para que no te llame nadie de ningún sitio y por eso te tengamos tan negra los que sí publicamos.
Señor Gato dice: “Jajajaja Habrá que ver los despropósitos que tú escribes, guapa, para que no te llame nadie de ningún sitio y por eso te tengamos tan negra los que sí publicamos.”
En primer lugar, no sé por qué identificas con una mujer a los que se han metido con tu forma de escribir, ni por qué piensas que es sólo una persona. La verdad es que estoy de acuerdo con lo que escribe “otro lector de poesía”, que en principio, salvo que alguien me corrija, me parece un ente masculino.
Por publicar han publicado Aznar, Mario Conde, Lucía Etxebarria y Jimenez Losantos, cada uno en su línea y Dios en la de todos, pero que no se caracterizan por ser buenos escritores, aunque Lucía “mole” y “se mole” a sí misma.
Mi nombre, para que no haya equívocos, es Raúl, y escribo sandeces, de un estilo u otro de vez en cuando, pero es que me suelo dedicar a otros menesteres que no son el escribir poemas y creerme la leche por hacerlo. Como dije en mi primer comentario, prefería estar sólo leyendo las cosas que se escribían aquí, hasta que sentí que faltabas al respeto a gente a la que aprecio. Si Sésilu, una persona que parece que te conoce, así como el resto de tus amigos han ido explicando qué cosas te han ido haciendo escribir lo que escribes, llegué a pensar que era un cúmulo de malentendidos. Pero parece ser que no lo era.
“Jajajaja Habrá que ver los despropósitos que tú escribes, guapa, para que no te llame nadie de ningún sitio y por eso te tengamos tan negra los que sí publicamos”
Luego dicen que las drogas no dañan al cerebro, madre mía del amor hermoso.
Me he encontrado con esto por casualidad. Y vaya, vaya…
En mi opinión, creo que la poesía retrata las inquietudes de cada momento. No sé si de una forma acertada o no, Javier Gato (con las inquietudes de sus 22-23 años) hace con sus poemas lo que le sale de los cojones. Y creo que no hay más, cada uno tiene su opinión (por supuesto), pero no hay que echar por la borda el trabajo de este chico. Yo no me considero poeta, aunque escriba, pero cada uno puede ponerse la etiqueta que más le guste… no veo ningún inconveniente.
Puedo decir que soy poeta, que soy andaluza, que he vivido en Sevilla y que he leído el libro de Javier Gato.
He conocido la noche sevillana y, como tantas otras noches, creo que queda muy bien reflejada en el libro de Javier. No me refiero a las drogas, el sexo. Eso lo hay en todas partes. Creo que donde su libro es realmente bueno es en los poemas dedicados a la descripción de personajes que yo también conozco y que me parecen grandes poemas.
Hay otros que caen en lo procaz sin necesidad de hacerlo. Esos sí me parecen “poemas intrusos” en ese poemario. Me refiero al “Estudiante de Pamplona”, por poner un ejemplo.
Todos escribimos partes de nuestra biografía, parte de nuestro mundo. Él ha escrito del suyo. ¿Qué hay de malo en ello? ¿Que había cocaína y viejos pederastas? Bien. En su derecho está de retratarlo puesto que es suyo. Como yo retrato el mío.
Respeto al “malditismo”. Somos nosotros los que le damos “bombo” a poetastros menores que escriben de “el moho de la magdalena de hace dos semanas”. Los que hacen recitales como churros, se suben a un escenario como si lo hicieran en un parque temático. No son “malditos”. Son irrespetuosos. No conmigo o contigo, sino con la propia Literatura. Y eso ofende a los que nos dedicamos a ella. Lo “beat” ya murió. Dejen de imitarlo.
Respecto a la endogamia. Huí de la andaluza. Y descubro la madrileña. Las editoriales son profundamente endogámicas (¿o nepotistas?), los premios son amiguistas…Pero…¿qué hay nuevo bajo el sol? Nada.
¿Poetas jóvenes y buenos? ¿25? No. Ni diez. ¿De ésos cuya poesía llega, traspasa y se queda en la memoria? Repito: ni diez. Sigo prefiriendo a los antiguos: Szymborska, Hass, Tsevetáieva, Pasternak, Pushkin, Nooteboom, Aleixandre, Cernuda. Lo siento. Me quedé ahí.
Cangrejo Pistolero tiene unas ediciones excepcionales. Luego, lo de dentro, como ya han dicho otros, puede gustar más o menos. Pero hay que tener en cuenta que toda editorial lleva siempre una línea determinada. De esa colección recomiendo el “Arrojada” de Carmen Camacho.
Y a Javier Gato no lo clasifiquemos. Leámoslo y punto. Tiene madera buena. Que “crezca y se multiplique”. Entonces, ya haremos una crítica a su poética. Por lo pronto, respira bien. No es perfecto…¿quién lo es?
Un saludo.
Carmen
Muchas gracias, Carmen, por tu crítica. Prometo seguir leyendo y trabajando mucho para, muy pronto, poder merecer lectores tan excelentes como tú.
Besos
Me encanta tu razonamiento: si
te ríen las gracias son lectores excelentes; si no,
son amargados envidiosos.
No te va a dar hostias la vida ni nada…
Me parece lastimoso que en una página llamada Koult, supuestamente dedicada a la cultura, presuntamente escrita y seguramente leída por gente también culta, se haya caído en una discusión tan vacua y cateta.
El mismo J. Gato admite que su libro tiene carencias, ya que es su primer poemario, y sin embargo afronta las críticas insultando y descalificando. Vergonzoso. Digno de esos “jugadores de Play” y de esa fauna “hinkulta” que tanto abunda.
Tampoco es justo criticar a este muchacho por escribir sobre la noche sevillana, sobre droga y sexo; por repetir temas, por escribir lo que le salga de los huevos, al fin y al cabo. La poesía (el arte) es sentimiento y la visión de las cosas de cada poeta (cada artista) es diferente y nada tiene que ver con la del resto, aunque trate de temas parecidos.
Por último, para quitarle cualquier importancia a todo lo que he dicho, confieso que no he leído “Diario de un Gato Nocturno”. Quizá lo haga.
~ Saludos
Jajaja Uy sí, ya veo las hostias… En abril tengo cinco bolos por toda España, y en mayo no quiero ni pensar. Pero vamos, seguid leyendo y soltando envidias, que lleva tres semanas seguidas siendo esta reseña LA MÁS LEÍDA en koult.es, jajajaj
¿Javier Gato no será un seudónimo de Belén Esteban?