Literatura

Un zulo propio

Por Luna Miguel 16 mar 2010 4
Un zulo propio

De todo ello parece deducirse que el Yo tenga un lugar que le sea propio,
un lugar adecuado.

María Zambrano

I
Para escribir novelas, una mujer debe tener dinero y un cuarto propio; y eso, como ustedes verán, deja sin resolver el magno problema de la verdadera naturaleza de la mujer y la verdadera naturaleza de la novela. Lo dice Virginia Woolf en 1929, durante la búsqueda de una voz femenina, marginal y casi ausente en la Historia de la Literatura. Una voz callada por la sociedad machista. Por la falta de tradición. Por el mismo desinterés de los lectores y editores de la época. Porque la mujer: quién es la mujer. Porque es un problema perenne que ninguna mujer escribiera una palabra de esa extraordinaria literatura, cuando casi todos los hombres, parece, eran capaces de una canción o de un soneto. Mujer era quien preparaba la comida, quien lavaba las sábanas amarillentas. Mujer: para cuidar a los niños. Mujer: dónde quedaba su espacio. Su cuarto propio. Dónde construir cuatro paredes ficticias, de ficción, para la ficción. Sólo para ella.

II
Para escribir novelas. Para escribir poemas. Para pintar o soñar una vida distinta y secreta. Para recuperar Un cuarto propio de Virginia Woolf, y demostrarnos que las cosas han cambiado, pero no tanto, y que la mujer escribe donde sea: en un zulo, en un hostal infame, en un alma, al fin y al cabo, esté donde esté; la editorial Melusina nos trae Un zulo propio, el segundo libro de la periodista, activista y perra Itziar Ziga. Se puede escribir sin una habitación materialmente propia pero no se puede escribir sin este precioso zulo interior, es imposible, dice la autora, y, como anteriormente lo haría Woolf, Itziar realiza una nueva búsqueda ofreciéndonos una lista de escritoras que para ella representan ese espacio interior envidiable. Anna Ajmátova, Virginie Despentes, Milena Jesenská, Beatriz Preciado, o la misma Virginia.

III
Devenir autora, mujer, niña o sucia. Qué más da, Itziar Ziga será todo lo que se proponga. Admiradora de Sara T., enemiga del corrector Word, monstrua abanderada, guerrillera liberada. Un zulo propio reúne algunos de los pequeños textos que ha ido desarrollando durante los últimos años. Pensamientos, presentaciones, artículos rescatados de lo más profundo de los archivos de un ordenador viejo. Quizá este libro suponga únicamente la continuación y revisión de algunos de los temas ya tratados en su anterior ensayo Devenir perra, publicado en 2009 por la misma editorial. Si Devenir perra supuso su magnífica presentación como predicadora punk del feminismo más político y húmedo Un zulo propio es un libro que nos deja con hambre. Nos deja con ganas de algo nuevo. De algo más. Pero Un zulo propio es también la confirmación de la autora como activista de dientes afilados, sin un pelo en la lengua, impetuosa.

IV
Itziar es aquella que lucha desde los suburbios, desde el glamour de la literatura voraz e irreverente, ultra high frequency, pues, como escribió Virginia Woolf, vale la pena trabajar, hasta en la oscuridad y en la pobreza.

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4 Comentarios »

  1. Jc. 17 mar 2010 at 01:01 -

    Quizás, si hablaras un poco más sobre la obra en mención y no tanto de la autora, los lectores podríamos hacernos una idea de qué tipo de literatura nos vamos a encontrar.
    Me gustó la introducción refiriendote a Virginia Wolff; incluso pensé que el artículo se trataría de la escritora inglesa.

  2. luna 17 mar 2010 at 10:15 -

    Claro, Jc. Del libro que menciono lo que más me importa y lo más reseñable es ese diálogo con Virginia Woolf en algunos puntos. De eso trata el apartado dos, y, en definitiva, el post.

    En todo caso recomiendo Devenir perra antes que Un zulo propio, que, como también digo, supone una continuación.

    Gracias y un abrazo!

  3. Anaïs 17 mar 2010 at 16:52 -

    Llevaba tiempo queriendo leer Devenir perra y este post me ha terminado de animar. ¡Gracias!

  4. Julita 14 abr 2010 at 15:53 -

    Le hice una entrevista para un reportaje sobre el feminismo para la periodismo especializado. Su pelo rosa fue lo más divertido de la asignatura, aparte es una tía interesante.

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