Tratar de definir a un artista de la talla de Kenneth Anger resulta imposible. Podría decirse que comenzó actuando de niño en la película El sueño de una noche de verano (1935), de Max Reinhardt, y que gracias a su trabajo como auxiliar de vestuario en el Hollywood de la época consiguió amar tanto el cine hasta el punto de regalarnos algunas de las obras más personales de la industria. Como muchos otros, fue un gran director de cine.
Para empezar, su imagen no era casual: su chaqueta de los NY Rangers con las letras arrancadas para que se leyera Anger, sus vaqueros llenos de tachuelas, su pelo azabache y un tatuaje con la palabra Lucifer en el pecho que se empeñaba en mostrar en cada entrevista, conformaban una apariencia más que transgresora para finales de los años 40. Mientras los estudios de Hollywood se recuperaban de la crisis de esos años, él se situaba al margen de todo y mostraba su originalidad de la mano de las múltiples exposiciones, la música pop y el erotismo.
Cómo transgredir en Hollywood
Al mismo tiempo que la Metro Goldwin Mayer estrenaba Julio César, de Mankiewicz, o Clark Gable protagonizaba Mogambo, de John Ford, Anger apostaba por Eaux d’artifices, su cortometraje más famoso. Esta obra, la más valorada por los críticos, cuenta con un único personaje, encarnado por un enano travestido que pasea por un laberinto con un traje rococó. Sin embargo, resulta casi imposible acceder al personaje por la maraña de planos generales que pueblan la historia y que distancian al espectador de la visión tradicionalista y clásica de las ofertas audiovisuales de la época.
Militante activo de movimientos a favor de la cultura homosexual y fetichista, su influencia se extiende mucho más allá de su filmografía hacia directores de la talla de Jean-Luc Godard, François Truffaut o Martin Scorsese, a los que, en muchas ocasiones, se ha acusado de copiarlo. No obstante, fue el filósofo Jean Cocteau el que hizo pública la admiración por su obra y se decidió a acogerlo en París para que continuara desarrollando su obra en los años 50. Su carácter independiente y lo escandaloso de su filmografía provocó numerosas críticas entre sus compañeros. Sin embargo, la polémica vino de la mano de su obra Hollywood Babylon, que Anger publicó en Francia en 1958, y su secuela, Hollywood Babylon II, publicado en Estados Unidos en 1984. En ellos, demostró que famosos de la talla de Charles Chaplin, Marlene Dietrich no se diferenciaban demasiado del resto de los mortales, en cuanto a escándalos, miserias y secretos.
Retrospectiva
Bajo el título Kenneth Anger. El mago del cine, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) inaugura un ciclo en el que se presentan las obras más importantes sobre este original director de cine. Coincidiendo con la presencia de Los Ángeles en ARCOmadrid 2010, el MNCARS quiere acercarse a la ciudad estadounidense, en la que tantos años vivió Anger. La muestra, enmarcado dentro de un especial sobre la ciudad angelina (L.A.X.), incluye una conferencia del historiador Joseph Jacobs sobre la dimensión de la obra de este original director y el corto Arabesque for Kenneth Anger, grabado por Maria Menken en Granada.
- Kenneth Anger. El mago del cine
- Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
- Dirección: c/ Santa Isabel 52 (Madrid)
- Teléfono: 91 774 10 00
- Entrada: Gratuita
- Hasta el sábado 27 de febrero de 2010
- Enlace: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía | L.A.X.








