El próximo mes de marzo verá la luz el esperado nuevo trabajo de Jorge Drexler, del que ya se puede ver y escuchar el fantástico primer adelanto, Una canción me trajo hasta aquí. Un single lleno de optimismo que representa la filosofía de su nuevo disco, totalmente diferente a lo habitual en su discografía. Nada de electrónica. Canciones grabadas en directo, con público en el estudio, y con instrumentos inéditos en la discografía del uruguayo, como una sección de vientos. Con motivo del lanzamiento de su nuevo trabajo, repasamos toda su discografía.
La primera etapa del compositor se desarrolló en su Uruguay natal, donde publicó sus dos primeros trabajos, La luz que sabe rodar (Ayui, 1992) y Radar (Ayui, 1994). Dos discos que hasta 2002 no fueron publicados en España y que contienen la esencia drexleriana con unos arreglos de tintes folclóricos y una producción más bien austera. De tintes acústicos, con la fusión de las melodías más arraigadas y folclóricas sazonadas con algo de jazz y pop clásico. Durante uno de sus conciertos en Uruguay, Joaquín Sabina conoció a Drexler tras telonearle en un concierto, lo que le motivó para venir a España.
Nacía así Vaivén (Virgin, 1996), para el que se grabaron de nuevo algunos temas de sus dos primeros trabajos junto a otras canciones para elaborar una colección de melodías y letras que aún se encuentran entre los mejores de su discografía. No es para menos. Despojado ligeramente de ese ingrediente tan marcadamente folclorista, Vaivén cuenta con una producción de Gonzalo Lasheras minimalista, orgánica y de una excelente calidad. La temática, principalmente amorosa, se refleja en textos como el de Luna negra: “Una luna negra sobre fondo blanco es tu lunar y yo no puedo ni mirar el cielo sin nombrarte, no puedo ver anochecer sin recordarte”.
Dos años después se publicó Llueve (Virgin, 1998). Un disco menor que su predecesor, que agregaría una producción más convencional (o comercial) y perdería un poco del encanto que tenía Vaivén. Afortunadamente, en la producción se encuentran algunos excelentes cortes como De amor y de casualidad, un repaso a los orígenes de las personas, la deliciosa Cara B, que reivindicaría años después en su primer álbum en directo, la emotiva Montevideo, que inauguró la tradición de dedicarle una canción en cada disco a su país natal, o Antes, canción que obtendría su primer éxito comercial en radio y televisión. Lejos de la elegancia de Vaivén, y aún más de los sonidos experimentales de sus siguientes trabajos.
El ansia de experimentar de Drexler provocó que para el siguiente trabajo, el excelente Frontera (Virgin, 1999), cambiara los mandos de la producción, de Gonzalo Lasheras a Carlos Casacubierta y Juan Campodónico (Bajofondo Tangoclub). Un trabajo muy superior donde se recupera cierto toque tradicional combinado con sutiles arreglos electrónicos que a veces suenan a ambient, y otras a chill out. Se aprecia también en Frontera una mayor madurez en las composiciones, destacando especialmente la canción que abre el disco: La edad del cielo. “Calma, todo está en calma. Deja que el beso dure, deja que el tiempo cure, deja que el alma tenga la misma edad que la edad del cielo”.
Y después de abrir el camino con Frontera, llegó Sea (Virgin, 2001), donde Drexler encontró definitivamente su sonido. Sea es una delicia sonora. Un disco arriesgado, renovador, doce canciones de innovadores arreglos poco vistos anteriormente en el pop de autor. Canciones tan buenas como Un país con el nombre de un río, la sorprendente El pianista del gueto de Varsovia o Sea, un canto a la vida. Las canciones aparecen aquí acompañadas por beats, loops, scratches, y todo tipo de programaciones que dan al conjunto un sonido contemporáneo y sorprendente que ha envejecido de forma excelente y, aún a punto de cumplir diez años, sigue sonando tan novedoso y complejo como la primera vez.
“Esto que estás oyendo ya no soy yo, es el eco del eco del eco de un sentimiento”. Con esta estrofa se abre Eco (Warner, 2004), el que probablemente es el mejor disco de Drexler hasta el momento. Contando de nuevo con la producción de Campodónico y Casacubierta, y con el añadido de arreglos de cuerdas de Luciano Supervielle, Eco suena moderno y personal, como llegado de otro tiempo. Tonteos con el rap, atisbos de bandoneón, reflejos de violinistas,… En Eco todo suena especial. Diferente. Con un sonido y textos de una enorme madurez. Un trabajo redondo que aún no ha conseguido superar y donde se incluyen canciones tan redondas como Todo se transforma, Deseo o Guitarra y vos. Durante la promoción de Eco, el compositor obtuvo el Oscar a la Mejor Canción Original por Al otro lado del río, una canción minimalista grabada en su portátil que aumentó de manera considerable su popularidad en España.
Sin embargo, y debido a una época algo convulsa en lo personal, el primer disco que Drexler lanzó con una gran exposición mediática, 12 segundos de oscuridad (Warner, 2006), es un disco excesivamente oscuro. Y es que, haciendo honor al título, el disco ofrece canciones, por lo general, pesimistas, tristes, que parecen ahogarse en sí mismas. El disco resulta especialmente incómodo en los textos, tan evidentes que resultan sonrojantes, especialmente teniendo en cuenta la repercusión que su situación personal tuvo en los medios en esa misma época. Por ello, sin resultar su peor trabajo, sí que es un bache considerable. Curiosamente, es el único disco de su carrera que no está disponible en Spotify.
Superado el bache personal, y el mal trago de su último disco de estudio hasta la fecha, Jorge Drexler decidió grabar un disco en directo, Cara B (Warner, 2008), reflejo de su gira, y donde mezcló un directo convencional con una amplia colección de versiones y algún tema nuevo. El directo, sencillo, apenas se grabo con guitarra, voz y algunos detalles añadidos como sonidos grabados del exterior, mezclando las canciones con campanas, aviones y demás elementos urbanos. Una excelente forma de resarcir a sus seguidores y que supone un fiel reflejo de los excelentes directos del cantautor.
De momento, tendremos que esperar hasta el próximo mes de marzo para escuchar Amar la trama, un disco que promete recuperar la luz perdida y volver a innovar. No esperamos menos.









