Bienvenidos a Explorando. La sección de Koult en la que viajaremos a través de las discografías de artistas consagradamente desconocidos, o independientemente populares. Hoy viajamos a partir de una ilustración de un corazón a las profundidades de un artista del país de Ikea y el Spotify.
Entro, precisamente, a Spotify, como cada día, y me encuentro con una didáctica ilustración de un corazón y un sugerente título: The Anatomy of Timo Räisänen: Numbers. ¿Me atrevo a cruzar la frontera que me separa de su música? Algo me pide que lo haga. Y entonces empieza la sorpresa. Su single es lo más parecido a adentrarse lentamente en un pequeño mundo mágico. Una fantasía multicolor que va absorbiendo por unos segundos la desgracia, o el desánimo, para convertirlos en una alegre y creciente euforia. Detrás de ese corazón se encuentran una canción -y un remix del mismo tema- que no sólo me gustan, sino que me invitan a explorar, a descender en la maravillosa aventura de la investigación musical que ha creado precisamente el país que vio nacer a este artista que, hasta hoy, para mí podría haber sido el nombre de una estantería o una colcha.
Lo primero que me encuentro en mi viaje es un ángel, sobre fondo azul. Una carátula que, de por sí, me hace comprender por qué nunca antes me había decidido a conocer a este artista. Pero, alejado de prejuicios, comienzo a investigar …and then there was Timo (2008). Su estilo, muy americano, cercano al folk, crea una ambientación fantástica, casi de cuento. Lo cual es de lo más sorprendente a medida que voy sintiendo una extraña sensación de haber escuchado antes estas canciones. Y es que en este disco encontramos una extraña sucesión de versiones desde Withney Houston o Mariah Carey (no es broma) hasta AC/DC, entremezcladas con algunas canciones propias, y alguna que otra revisión de sus propias canciones antiguas. Entre las versiones que incluye este álbum (que hace que lo que antes nos parecía lo peor, suene hasta aceptable), encuentro una inclasificable versión del exitazo de 2007 de Sugababes, About you now, en un estilo bastante superior a la original. El disco se cierra con una apoteósica versión de Creep de Radiohead, creciente. Impactante. Un disco lleno de canciones que suponen adentrarse en un pequeño laberinto de nuevas sensaciones, en un bosque melódico en el que el sabor añejo supera cualquier tipo de prejuicio para convertirlo en absoluto placer, como escuchar esas canciones por primera vez.
Algo diferente parece que fue Love will turn you around (2007), un trabajo algo más épico y rock, con mayor instrumentación y canciones propias y que incluía los característicos ingredientes de la casa como esos estribillos que hacen que contar de uno a dieciséis suponga una especie de orgía musical, y paparapas dignos de alegrar el día a suicidas voluntariosos, amas de casa amargadas, o indies escépticos. Un disco que, de principio a fin, supone una inyección para el alma. Es evidente la facilidad que tiene esta colección de canciones para quedarse marcada en nuestra memoria y hacer que mueva al ritmo los pies. Definitivamente, no parece Räisänen un tipo convencional. Más bien se trata un corazón ilustrado navegando entre dos mundos. Entre lo minimal repleto de una luz pop instantánea (el ángel) y una crudeza muy directa y salvaje, como vendría a ser la sobria y oscura fotografía que ilustra este trabajo.
Melancolía y su torso desnudo aparecen en la portada de I’m Indian (2006), que comienza con el tema que le da título y que es una canción realmente triste y de críptica letra. De aquí, da paso a una explosión de rock inesperada, muy a lo brit, para ir viajando en un album entre canciones rítmicas y luminosas a baladas más sensibles. De las que te hacen sentir poco menos que lástima por ese pobre indio vulnerable que canta cosas tan sensibles como poéticas: Cuando mi lágrima golpee el suelo, comprenderás por qué estuve llorando. Abrirá la puerta de los secretos que he mantenido guardados, dice casi llorando en una preciosa balada a piano y voz. Sí, la ñoñería bien hecha, mola.
Y es en esas baladas y canciones “bonitas” donde mejor parece funcionar la música del sueco, que en sus temas presuntamente cañeros, que quedan eclipsados por el resto de sus canciones. Eso justo antes de encontrarle en su primer disco, Lovers are lonely (2005). Trajeado, como un mafioso o un vendedor de seguros, en medio del asfalto. La aparente seguridad que muestra en la portada contrasta con un disco de clara investigación y experimentación con sus canciones en lo que, imagino, era aún una búsqueda de su estilo, aunque donde quedan ya marcadas claramente sus señas de identidad para el futuro.
Y así, sin apenas darme cuenta, he viajado al interior de un songwriter sueco venido a anglosajón. Un artista tan ecléctico como inesperado. Una sorpresa en toda regla con la que no sólo he disfrutado, sino que me ha sorprendido lo suficiente como para volver en un futuro cercano a entrar a su ilustración, digo, corazón musical.
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pues vaya con el sueco… habrá que escucharlo a ver cómo suena
En suecia hay muchísimos artistas interesantes, que yo creo que ahora con el Spotify es una nueva zona a descubrir, ya que al ser de ahí el programa en cuestión, está lleno de joyitas por descubrir, que espero que sigáis desvelando en esta sección